21.3.10

Detengámonos un segundo a pensar en la cantidad de promesas que podemos hacerle a otros en un solo día.

Voy a señalar algunas como simples ejemplos que ocurren con mayor frecuencia de lo que pensamos en la vida diaria:

- a la nana: a mi regreso le traeré el aceite para freir el pescado.

- a los hijos: mañana vamos al parque.

- a la amiga: estoy en una reunión, te llamo cuando salga.

- al amigo: espérame en el café de la esquina a las 17:00 horas.

- a la pareja: esta semana comenzamos a ir al gimnasio.

- al compañero de trabajo: el viernes nos juntamos y nos tomamos algo.

Podría seguir listando un sin número de promesas que brotan de nuestras bocas, casi en la medida en que la abrimos para decir algo. Pero, ¿qué significado tiene esta promesa?¿cómo trastoca la promesa hecha el mundo de la persona a la que le hacemos dicha promesa?.

Volvamos a uno de los ejemplos citados anteriormente. Si yo le prometo a alguien que lo veré en el café de la esquina a las 17:00 horas, se pueden presentar varias situaciones, las cuales transforman el mundo del que recibió esa promesa. Una de ellas, por ejemplo, es que yo no llegue a las 17:00 horas, si no que llegue a las 18:00 horas. Podría ser que yo no nunca llegue, por alguna razón. También podría darse que llegue con otra persona. En cualquiera de los casos, hay una promesa que no se esta cumpliendo. Pongámonos en el lugar de mi amigo. ¿qué pasará en su vida si es que no llego nunca a la cita señalada?.

Podrían ocurrir un sin fin de eventos o aflorar una serie de sentimientos o estados de ánimo como como por ejemplo, ¿desilusión?¿ansiedad?¿rabia?¿tristeza?¿gasto dinero?¿viajó desde un lugar lejano?¿suspendió alguna reunión o la pospuso?¿me tenía alguna sorpresa?¿necesitaba conversar? y quién sabe cuántas más.

La acción de prometer, tiene un impacto tan grande en el resto, pero nosotros estamos ciegos, a veces, ante esto por lo que nos vamos de promesa en promesa, cambiando vidas, causando estragos (de todo tipo), sin siquiera medir o conocer lo que estamos haciendo.

Una promesa es una promesa y hay que cumplirla, pero, ¿y si no puedo por alguna razón?. Nadie dice que las promesas no se puedan repactar. Es decir, tenemos la libertad para cambiar la fecha y la hora del café. Es mejor repactar una promesa que no cumplirla. Lo primero te da valor e identidad, lo segundo.....bueno, ya lo describí.

Ahora, cuidado con distinguir efectivamente una promesa de una afirmación o cualquier otra cosa. Hay veces en que las personas escuchan promesas donde estas no existen. Las promesas en general, van asociadas a plazos, fechas y lugares. "Juntémonos", una palabra muy usada en Chile cuando te encuentras a alguien. ¿Es una promesa?. Bueno, te lo dejo de tarea, de manera que cuando encuentres a alguien y le digas esto, sepas que tiene consecuencias....

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